Monday, January 26, 2015

Crecimiento económico: pronósticos y espejismo estadístico

La evidente desaceleración del crecimiento económico no es percibida aún en su verdadera dimensión. Autoridades y analistas económicos fueron revisando sus proyecciones de crecimiento para los años 2014 a 2015 a la baja.   Por ejemplo, en abril de 2014 el Banco Central afirmaba que la tasa de crecimiento del PBI sería de 5.5%; en julio la redujo a 4.4%; y, en octubre a 3.1% (véase el Reporte de Inflación de esos meses). También revisó sistemáticamente a la baja sus proyecciones de crecimiento del PBI para el año 2015, de 6.7% en abril, a 6% en julio y a 5.5% en octubre.  Lo más probable es que en el Reporte de Inflación de enero de este año, el Banco Central anuncie nuevas revisiones a la baja: la tasa de crecimiento para 2014 no será mayor al 2.5% y para el año 2015 lo más probable es que proyecte una tasa menor al 5%.  
 
Proyecciones y estancamiento de la economía mundial
 
Revisiones a la baja también las hicieron otras instituciones, nacionales e internacionales, todas en función a proyecciones del crecimiento mundial que también fueron revisadas a la baja sistemáticamente. En la actualidad no hay proyecciones de crecimiento de la economía mundial mayores a 3.5% para el año 2015. El colapso de los precios del petróleo no ha cambiado ni cambiará la debilidad de la economía mundial. Por lo tanto, no hay razones para esperar una tasa de crecimiento del PBI peruano para 2015 distinta a la registrada en el año 2014.    
 
Algunos analistas anodinos locales consideran que la caída espectacular de los precios del petróleo es una «bendición». Están seguros que el «petróleo barato» reactivará la economía mundial y la economía nacional. En la lógica del pensamiento heterónomo de estos analistas, el «petróleo barato» operará positivamente en la economía nacional sin cambiar el actual estilo de crecimiento y acumulación de capital; basta –dicen-- «que la reducción del precio mundial del petróleo se traslade íntegramente a los precios locales de los derivados». Dan por sentado que aumentará las inversiones y que habrá demanda para las exportaciones (que ciertamente suponen que crecerá).
 
Curiosamente el ministro de economía, Alonso Segura, coincide con estos analistas. Cree que la economía crecerá 5% este año porque la disminución del precio del petróleo le «agregaría entre 0.5 y 1 punto porcentual al crecimiento». Y, al igual que otros, le agrega como una explicación de su proyección optimista, la puesta en operación de proyectos mineros y de infraestructura, dando por sentado una recuperación importante de la demanda internacional.  A todo esto le suma, por supuesto, sus paquetes «reactivadores» y los estímulos monetarios y fiscales.
 
No hay signos de propuestas para un cambio del actual estilo de crecimiento económico y acumulación de capital, cuyo motor se encuentra en los mercados externos. Sin este cambio, la economía peruana no será capaz de enfrentar el estancamiento de la economía mundial. Las políticas fiscales y monetarias contra-cíclicas aplicadas para remontar la crisis iniciada en los años 2008-2009, han mostrado no ser eficaces. No hay signos de recuperación sostenida de la economía de los Estados Unidos y, según varios analistas internacionales, la zona del euro podría entrar en un período de largo estancamiento como lo hizo Japón desde los años noventa. Hay que recordar que Japón, cuya economía aún no termina de recuperarse completamente, mantuvo tasas de interés bajas, aplicó la llamada flexibilización cuantitativa (como parece que ahora lo hará el Banco Central Europeo) y elevó sustancialmente su gasto en infraestructura financiándolo con deuda.     
 
En este contexto externo de estancamiento, los llamados países de mercados emergentes como el Perú, tienen  que revisar sus estilos de crecimiento y acumulación de capital basados en la demanda internacional por sus productos. Hay que construir los «motores» internos abandonando la receta neoliberal. Es el camino para reducir sustancialmente la vulnerabilidad externa de la economía.
 
Crecimiento o espejismo estadístico
 
Para iniciar el cambio, la información estadística económica es fundamental. La estadística económica oficial es un bien público; por lo tanto, su objetividad y su veracidad (ciertamente fundada en técnicas estadísticas) son fundamentales para la toma de decisiones de política adecuadas.  

 
Al respecto, desde hace ya varios meses hemos advertido  sobre la inexplicada divergencia entre las tasas de crecimiento del PBI y las tasas de crecimiento de la producción de la actividad Financiero y Seguros (FSP), que también incluye pensiones (véase Gráfico). Entre Julio de 2013 y noviembre de 2014, el PBI creció a la tasa mensual de 3.9%, mientras la producción de la actividad FSP lo hizo a la tasa de 12.1%. En ese mismo período la producción de la actividad Servicios Prestados a Empresas (SPE) creció a la tasa de 6.6%. Entre noviembre de 2013 y noviembre de 2014, el PBI creció a la tasa de 3.3% y la producción de FSP y SPE lo hizo a las tasas de 12.6% y 6.6%, respectivamente.
 
No hay explicación de estas divergencias, sobre todo si se toma en cuenta que en los dos períodos citados, la manufactura creció a las tasas de 1.7% y de 0.3%, respectivamente. Si descontamos las tasas de crecimiento de estas dos actividades (FSP y SPE), la tasa de crecimiento del PBI se situaría por debajo de cero. 
 
A modo de conclusión
 
El autoengaño oficial divulgando estadísticas económicas sin fundamento técnico alguno, tiene efectos dañinos para la economía y la sociedad.




Publicado en el Diario UNO, el sábado 24 de enero