Saturday, September 13, 2014

Informalidad, productividad y crecimiento económico

Hay una concepción difundida sobre las causas de la informalidad que impide, a los que la defienden, comprender los límites que enfrenta el actual estilo de crecimiento. Es la misma concepción que en los años noventa les sirvió para justificar las reformas neoliberales. Sin embargo, cerca de un cuarto de siglo de neoliberalismo no ha sido suficiente para desarrollar una economía más «formal», más diversificada y menos primario exportadora. Como antes, la informalidad laboral es concebida como el «resultado simultáneo de la baja productividad del trabajador que se refleja en sus bajos ingresos y (de) la legislación laboral» (Véase Elmer Cuba, La República, 06-09-14).  Así, las prescripciones de política que se discuten en el actual escenario de desaceleración económica, constituyen una reiteración atemporal: flexibilizar la entrada y salida del mercado laboral, e incrementar la productividad de la economía con la provisión de insumos de baja o inexistente disponibilidad, y con reducción de costos.
 
La informalidad es una consecuencia
La informalidad es una característica de la economía peruana que ha resistido a las reformas y políticas neoliberales de las dos últimas décadas. En el año 2012, según el INEI, el 74.3% del total de la PEA ocupada era informal (57% se encontraba en el sector informal y 17.3% fuera de él). Pero, este sector donde se ubica alrededor de 60% del empleo, participa en la generación del PBI con solo el 20%. El total del empleo informal es, entonces, de bajísima productividad. Son empleos con ingresos precarios y con escasa o ninguna calificación. Nótese, además, que «40% de los hogares peruanos tienen ingresos laborales provenientes del sector informal».
¿Por qué las reformas neoliberales ni el alto crecimiento de cerca de una década «mantuvieron» la informalidad? Ante todo hay que señalar que la causa de la informalidad no está en la supuesta rigidez del mercado laboral, ni en fallas de mercado que no existen, y menos en una legislación laboral que supuestamente fomenta la informalidad del empleo y su baja productividad. La informalidad es una consecuencia de un estilo de crecimiento y acumulación de capital que no expande la capacidad productiva industrial y agroindustrial, y que no moderniza la agricultura donde se encuentra cerca del 50% del empleo del sector informal.
Con las reformas y políticas neoliberales la economía peruana se ha hecho menos industrial y más productora de bienes y servicios no transables, donde se encuentra un alto porcentaje de la PEA ocupada de baja productividad y calificación. El liderazgo del crecimiento por los sectores primario-exportador y de producción de no transables, junto a una sistemática apreciación cambiaria, explican el escaso crecimiento de la intensidad de capital de los últimos años, que ocurrió junto a un proceso de desinstrialización (se redujo la participación de la manufactura en la generación del PBI y del empleo).
La productividad como fenómeno macroeconómico
La baja productividad del sector y del empleo informal no puede ser concebida, entonces,  como uno de los limitantes al crecimiento, sino su consecuencia. La productividad, como fenómeno macroeconómico, es un resultado de la manera como se acumula capital físico. Cuando las inversiones predominantes son en construcción y no en maquinaria y equipo para el desarrollo industrial, se rezaga el crecimiento de la productividad. De acuerdo con la literatura especializada sobre el tema, «el crecimiento de la productividad es en gran medida endógeno, un subproducto de la acumulación de capital y la expansión del producto como consecuencia del progreso técnico incorporado, de la presencia de rendimientos crecientes a escala, de los efectos negativos sobre la productividad de los “excedentes de trabajo” en sectores que no presentan rendimientos crecientes y, especialmente importante en países en desarrollo, del rol de las ganancias de productividad derivadas de la reasignación de la fuerza de trabajo entre sectores» (Ros, 2013. Véase también Verdoorn, Kaldor, McCombi).
Si no aumenta el ratio de capital por trabajador, como ocurrió en nuestro país en gran parte de los últimos veinte años, se limita el crecimiento de la productividad. Esto es así, como señala Ros, porque las innovaciones técnicas que aumentan la productividad no son posibles sin la utilización de mayores cantidades de capital por trabajador y «porque la tasa a la cual una economía puede absorber la invenciones e innovaciones del pasado que todavía están sin explotar está limitada por su tasa de acumulación de capital».
La relación estrecha entre la tasa de crecimiento de la productividad del trabajo y la tasa de crecimiento de la producción como su determinante, es una característica de la industria manufacturera porque en ella operan los rendimientos crecientes a escala. Por lo tanto, en una economía que crece limitando o frenando el liderazgo de esta industria,  se impide el crecimiento de la productividad. Y, cuando no se expanden y multiplican el empleo y los ingresos en la manufactura (que es un sector que al crecer genera encadenamientos hacia atrás y hacia adelante) debido a la pérdida de su liderazgo en el crecimiento, aumenta la participación de los sectores de baja productividad (comercio y servicios) en el empleo y la producción.
A modo de Conclusión
En consecuencia, para «combatir» la informalidad hay que cambiar el actual estilo de crecimiento y acumulación de capital, restituyéndole el liderazgo a la manufactura. 
 
 
 
Publicado en el Diario UNO el sábado 13 de setiembre